Recuerdos de un amor...
Estoy sentado en silencio, me tomé el día libre y tuve la oportunidad de conversar con alguien especial. Alguien con quien pensaba no volvería a hablar. Fue muy breve nuestra historia y nos dañamos muchísimo, pero fue tan corto que no es del tipo de amor que recuerdas. Estoy en mi balcón y llueve como si el cielo sintiera nostalgia y yo acompaño su soledad mientras ella acompaña la mía, en la distancia. Se mudó a un sitio de magia, pero no le gustan las despedidas, así que no me lo dijo. Tampoco estoy triste, solo disfruto un café y pienso en todos esos amores que tenemos y olvidamos, o creemos que olvidamos por temor a recordar. Basta a lo que nos lastima, al resentimiento oculto y repentino que nos hace quedarnos donde nos sentimos muertos. Basta al placer de convertir en temor las pasiones y creer el amor como sinónimo de decepción, como sinónimo de tristeza, como sinónimo de desesperanza. Eso ocurre por nuestras caídas anteriores, nos hacen huir de lo actual por miedo a volver al hueco del que hemos salido con aquella despedida. Últimamente el ser humano se cree más listo con esa capa que lo protege, por no saber separar, amor de equivocación.
Tu inmadurez, es culpa tuya, no culpes un sentimiento puro por traición personal, por traición individual. Se traicionan, juegan, se lastiman, se aman mientras se mienten. Se acuestan en la misma cama pensando en alguien más, huyen de sus emociones, viven en una relación por miedo a la soledad.





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