El amor y el dolor traen transformación. Vivir es un arte
Siempre me pasan muchas cosas en un día de todo lo que hago. Y ser quien da aprendizajes a otros es sentir que aprendo yo de cada historia. Porque confirmo que cada persona que llega a nuestra vida era necesaria para nuestra evolución. Y si desde la práctica de yoga se trata en la meditación de hoy creo haberla necesitado más yo, aprendí que debemos aceptar nuestras emociones, que una persona nos lastime no tiene nada que ver con nosotros cuando actuamos dentro de nuestros valores y que en ocasiones es mejor hacer a esas personas a un lado para sanarnos del dolor que nos dejó. Eliminar para iluminar. Saber perdonar y tomar la decisión de continuar dejando atrás el rencor, sin olvidar lo que esa situación nos enseñó. Tal vez existe la gente mala, tal vez existe gente que no sabe amar, algunos que otros le han hecho tanto daño que sin sanar nos quisieron dañar sin pensar o que solo ven su realidad (no soy yo quien juzga). Pero, eso no quiere decir que tú lo seas y el daño que hicieron lo merezcas, simplemente empiezo a ver esas situaciones que duelen como algo debías aprender. Y esas personas que te lastimaron necesitaban sentir amor y tu tenias que vivir eso para reconocer tu valor, todo eso para aportar en sus procesos de evolución. Proceso del cual ya no haces parte porque no te merece quien te lastima, por esa razón ya no están a tu lado, están en tu pasado. Déjalas ir, perdónalos, ya te enseñaron a ser fuerte y que no debes recibir menos de lo que eres. Siento que al final de los días te recordarán por ser alguien especial. Y sé que eres luz, por abrirte a mi y créeme que eres muy fuerte, yo veo tu luz sin conocerte, me identifiqué en algún momento de mi vida y se que los seres queridos ven tu luz, en tu proceso donde pides ayuda sin hablar solo falta que esa luz la vea una persona importante ¡tu mismo! Y acá estoy para ayudarte a ver la situaciones de maestro a maestro, contigo yo aprendo
Tal vez vivir sea un arte, no tan fácil de dominar, pero allá vamos, intentándolo, y eso ya es un montón. Mientras esperas con ansias que el sol vuelva a salir, sigue sonriendo y vas a ver como las penitas cuando te des cuenta se fueron corriendo.





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